Cerro Tronador: una aventura sobre nieve y montañas
Montañismo

Cerro Tronador: una aventura sobre nieve y montañas

18 mayo, 2025
7 min de lectura
Ale De Bernardi
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El Cerro Tronador es uno de esos gigantes que te llaman desde lejos. Con sus 3.491 metros de altura, es el techo de la región y un desafío que tenía pendiente desde hace años.

Esta expedición fue especial por muchas razones. No solo por la montaña en sí, sino por todo lo que representa: preparación, equipo, condiciones climáticas, y sobre todo, respeto por la naturaleza.

La preparación

Meses antes de intentar el Tronador, comencé un entrenamiento específico. No es solo resistencia física, es aclimatación a la altura, técnica en nieve y hielo, y preparación mental para las largas jornadas.

El equipo es fundamental: crampones, piolet, arnés, cuerda, ropa técnica de montaña. Cada gramo cuenta cuando tenés que cargar todo en tu mochila durante horas.

El ascenso

Salimos del refugio Otto Meiling antes del amanecer. La montaña estaba tranquila, el cielo despejado. Condiciones perfectas, pero en la alta montaña todo puede cambiar en minutos.

Los primeros metros son sobre roca y nieve compacta. Después viene el glaciar, donde cada paso debe ser calculado. Las grietas están ahí, ocultas bajo la nieve, esperando al descuidado.

La altura se hace sentir. El aire es más delgado, cada respiración cuenta. Pero el paisaje compensa todo: el Lago Nahuel Huapi a lo lejos, los picos nevados en todas direcciones, y ese silencio absoluto que solo existe en las alturas.

La cumbre

Llegar a la cumbre del Tronador es tocar el cielo. La vista es de 360 grados: Argentina y Chile se encuentran ahí arriba. Podés ver volcanes, lagos, bosques, todo el mundo patagónico desplegado bajo tus pies.

Pero la cumbre es solo la mitad. El descenso requiere la misma concentración, la misma técnica. La montaña no perdona la euforia ni el cansancio.

Lecciones de la montaña

Cada expedición me enseña humildad. La montaña es más grande, más fuerte, más antigua que cualquiera de nosotros. Respetarla es la única forma de disfrutarla.

También me enseña sobre límites. Saber cuándo seguir y cuándo retroceder. La cumbre siempre va a estar ahí, pero vos tenés que volver sano.

El Tronador quedará en mi memoria como una de las aventuras más intensas y hermosas. Y ya estoy planeando la próxima.

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Ale De Bernardi

Ale De Bernardi

Deportista de Aventura & Organizadora de Experiencias

Apasionada por los deportes de montaña, el parapente y el ciclismo. Organizadora de campus, clínicas y viajes de aventura en la Patagonia. Comparto mis experiencias para inspirar a otros a vivir sus propias aventuras.

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